Publicado el: 05/06/2017

Que levante la mano quien no tenga por lo menos un perfil en Facebook, Twitter, YouTube, Linkedin, Instagram, etc. ¿Tal vez más de uno?

Si bien actualmente tenemos a disposición un buen número de redes sociales en las que poder interactuar, es bueno saber que no todas ofrecen los mismos servicios pues presentan diferencias importantes que hacen que cada una de ellas esté enfocada hacia un público (target) distinto. Tener claros cuáles son nuestros objetivos y conocer qué puede hacer cada una de ellas por nosotros, es indispensable para obtener el mayor rendimiento posible que puede traducirse en: conseguir el mayor número de seguidores posible (si somos usuarios privados) o dar a conocer nuestra actividad y nuestros productos o servicios (si somos una empresa).

Cada vez más empresas han comprendido la importancia que tiene contar con una estrategia de marketing aplicada a las redes sociales pues gracias a una mínima inversión, se aseguran un alto impacto comercial al permitirles alcanzar miles de usuarios en un intervalo de tiempo muy breve.

Para ello y para evitar caer en el olvido rápidamente, es necesario actualizar constantemente los contenidos de las páginas web, publicar nuevos artículos que sean de interés en el blog y refrescar a diario los perfiles sociales. Quien no tiene el tiempo y/o las habilidades necesarias para hacerlo de forma correcta, puede contratar la figura profesional de un Social Media Manager o Community Manager, que no es más que un profesional del Web marketing especializado en elaborar campañas de promoción y comunicación en las redes sociales con el fin último de dar a conocer un producto o servicio determinado.

Sin embargo, de la misma manera que podemos tener nuestra página web traducida en varias lenguas, podría interesarnos llegar a un público más amplio publicando contenidos en otras lenguas. Y aquí entra en juego el papel del traductor profesional especializado en comunicación comercial (con habilidades para traducir los contenidos que se publican en las redes sociales).

Veamos un ejemplo: muchos de los que usáis Twitter o Facebook, habréis visto que estas plataformas ofrecen un servicio de traducción automática tan poco fiable que a menudo es casi imposible comprender el contenido de un tuit o un post publicado en una lengua que no es la nuestra. Si conocemos vagamente la lengua origen, tal vez seamos capaces de intuir que la calidad de la traducción es inaceptable y evitaremos compartir ese contenido. De lo contrario, inocentes de nosotros, podemos caer en la trampa de compartir o hacer un RT de un contenido con una citación confusa o errónea enviando un mensaje implícito sobre nosotros mismos poco serio.

De modo que si lo que se desea es tener un impacto positivo inmediato (y en el mundo en el que vivimos, el tiempo a disposición es muy poco) es necesario tener la certeza absoluta de publicar contenidos correctos, de calidad, con la información adecuada y que comuniquen de forma clara e inequívoca un mensaje.

Por todas estas razones, en el caso de contenidos en lenguas meta que no dominamos, mi consejo es el de ignorar los traductores automáticos y confiar en los servicios de un traductor profesional que cuente con las habilidades para escribir contenidos multilingües y de calidad teniendo en cuenta las diferencias culturales y lingüísticas que presenta cada país.

En español existe un proverbio que afirma que “no hay segundas oportunidades para causar una primera buena impresión”.

Yo puedo ayudarte a no tirar por la borda tu primera impresión.

No dudes en ponerte en contacto conmigo y pedirme más información.

Contacto

Pilar Cabestany colabora con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) desde el 2008 como bibliotecaria, traducción, community manager y se encarga de la publicación y gestión de contenidos web en los principales canales y redes sociales.